La Piedra Turquesa y sus Propiedades

La Piedra Turquesa y sus Propiedades
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 La turquesa es una de las piedras preciosas más valoradas a nivel ornamental. Tanto la intensidad de sus matices de color que atrapan la mirada, como su interesante poder energético, la hacen una verdadera joya de la naturaleza, admirada desde la antigüedad hasta nuestros días.

Tipos de Turquesa

Aunque mucha gente lo desconoce, en realidad existen dos tipos de turquesa en función del color que predomine en la piedra. Por un lado tenemos la piedra turquesa verde que, como su color indica, predomina el color verde y por otro lado tenemos la turquesa azul.

¿Qué es la turquesa y qué significado tiene?

Se cree que la palabra turquesa deriva del francés “pierre turquoise”, que significa “piedra turca”. Aunque las piedras no son originarias de esa zona, fueron los mercaderes turcos los primeros en comercializarla en Europa por lo que el nombre quedó establecido en asociación a ellos.

Muchas culturas de la antigüedad como los egipcios, los incas y los aztecas utilizaban esta piedra no solo para propósitos decorativos sino también por sus propiedades energéticas y protectoras.

piedra turquesa

Actualmente, existen múltiples yacimientos de esta piedra en todo el mundo, sin embargo, dado su gran valor, muchas de estas minas han sido ya completamente explotadas, lo que hace que el valor de las piezas disponibles sea mayor.

Usos y propiedades

Joyería: es quizás el uso más popular de esta gema. Por su interesante y atractivo color, existe todo un mercado de falsificación de piedras de turquesa que hace que sea muy difícil para los menos expertos determinar si se trata de una pieza genuina.

Protección: se utiliza como amuleto de buena suerte y para alejar las fuerzas malignas.

Sanación: en algunas culturas se cree que la piedra de turquesa cambia de color dependiendo de la salud de la persona que la utiliza y puede además ayudarle a fortalecer el sistema inmunológico.

amuleto de turquesa

Propiedades protectoras

Esta gema es la piedra de protección de los jinetes, quienes colocan una pieza en un collar de oro para que los proteja de caídas y peligros en el camino. Algunos jinetes también colocan una pequeña pieza en las riendas del caballo. En algunos países donde se utilizan otros animales para transporte, es común observar que los jinetes colocan también piezas de turquesa en sus animales.

Al igual que el resto de las piedras de protección, se utiliza como un imán para la buena energía y un cambio en su coloración indica que su portador pudiese estar en peligro. Si la piedra llegase a recargarse de energía negativa, puede estallar para protegernos.

Propiedades curativas y energéticas

La piedra de turquesa ha sido utilizada durante siglos para aliviar múltiples males; desde dolores causados por cálculos renales, pasando por reumas y problemas estomacales.

collar de turquesa

Asimismo, potencia el sistema inmunológico, ayuda a regenerar los tejidos, y se piensa que puede contribuir con la disminución del crecimiento de células anómalas en el organismo.

Colocada en el chakra de la laringe, esta piedra ayuda a aliviar malestares en el sistema respiratorio y afecciones en pulmones y bronquios.

Aunque todas las piedras de tonalidad azul son asociadas con la suerte, la turquesa es considerada la más poderosa. A nivel energético, se considera la piedra de las emociones por su capacidad de incidir sobre ellas a través de su fuerza purificadora, ayudando a su portador a lidiar con angustias, ansiedad y estrés.

Cómo usar la turquesa

En anillos: para la protección del “mal de ojo” y de energías negativas. Colocado sobre el dedo del corazón estimula la valentía y la fortaleza de espíritu. Favorece además la apertura emocional permitiendo una mejor conexión entre las parejas.

En collares: puede utilizarse en cadenas y collares de oro para la protección en viajes, o incrustada en cobre para incidir sobre el chakra del corazón y de esta manera purificar pensamientos negativos, reducir tensiones emocionales y controlar la ira.

colgante

También es posible utilizar la piedra para propósitos de meditación, estimulación de los chakras y trabajo energético. Para estos casos, lo ideal es poder contar con una o varias piezas que estén limpias, sin incrustaciones, y que puedan ser manipuladas fácilmente.

Cómo limpiar y activar la turquesa

La turquesa es una piedra muy frágil que puede romperse fácilmente, por lo que se debe tener mucho cuidado al limpiarla. Una manera muy sencilla de hacerlo es sumergiéndola toda una noche en un vaso de agua con sal marina.

Una vez limpia, se puede proceder a activarla sosteniéndola por unos minutos en la mano izquierda para recibir su energía y que ella nos reconozca. Así, ya habremos establecido una conexión con nuestra gema.

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